Martinelli: el wildcard

Martinelli: el wildcard
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Durante dos horas el pasado martes, 16 de enero, siete candidatos y candidatas a la presidencia compartieron escenario por primera vez para responder preguntas, plantear propuestas y perfilarse de cara al proceso electoral del domingo, 5 de mayo.

Sin embargo, el candidato que lidera las encuestas de intención de voto más recientes, y el político más popular que tiene el país, Ricardo Martinelli, fue el gran ausente. El expresidente (2009-2014) no fue invitado al evento organizado por el diario La Prensa. Al anunciarse el foro Visión 2024, el cual tenía una temática económica, éste publicó que no le había llegado su invitación.

El expresidente no aparece en medios de comunicación y no da entrevistas. Se comunica con su público a través de redes sociales y sin un orden claro. Sus apariciones son esporádicas y superficiales.

Martinelli busca llegar a la presidencia 10 años después de que saliera de su periodo presidencial pasado, en 2014. En estos 10 años, su vida ha estado plagada de escándalos, casos judiciales, períodos de detención y exabruptos políticos.


Resistencia

A pesar de los obstáculos —por ejemplo, el perder el control del partido que fundó en 1998 y que lo llevó a la presidencia en el pasado, Cambio Democrático— Martinelli ha logrado mantener su candidatura partidista a la presidencia en firme. De los ocho candidatos actuales fue el primero en anunciar su intención de correr.

Ha llegado a donde está haciendo nuevos enemigos en el camino pero también ganando adeptos. Se ha adueñado de un discurso de perseguido político, asegurando que todo el sistema político y judicial —supuestamente primero controlado por el expresidente Juan Carlos Varela (2014-2019) y ahora por su contrincante a la presidencia, el actual vicepresidente, José Gabriel Carrizo— conspira en su contra.

Los hijos del expresidente Martinelli confesaron ante una corte en Estados Unidos haber lavado dinero proveniente de coimas bajo órdenes de su padre, e incluso cumplieron sentencias de prisión por los hechos.

El gobierno de Estados Unidos lo designó como corrupto, en enero de 2023, por su participación en corrupción significativa. “Específicamente, Martinelli aceptó sobornos a cambio de adjudicar indebidamente contratos gubernamentales durante su mandato como presidente,” fue parte de lo que publicó el gobierno estadounidense en su momento.

A pesar de todo esto, y a menos de dos semanas de que inicie el periodo de campaña, el expresidente se jacta de ser candidato, recorre el país de evento en evento, enaltece candidatos a distintos cargos de elección popular y lidera las encuestas de intención de voto.

Su popularidad es inédita, comparable tal vez solo a la que tenía Omar Torrijos en su momento. Martinelli, a pesar de llevar unos 25 años en la política, aún logra perfilarse como un outsider. En una edición previa de El Pulso nos adentramos en la historia del personaje, los resultados de su gestión, su recorrido político y las alarmas que enciende su posible victoria.


Condena

Si bien ha sabido manejarse —con la ayuda de recursos aparentemente infinitos para hacer frente a su situación judicial y política— todo parece indicar que el expresidente está, en estos momentos, en jaque.

En julio de 2023, Martinelli fue condenado por el delito de blanqueo de capitales por su involucramiento en el caso New Business. La investigación en este caso comenzó en 2017, tres años después de culminado su periodo presidencial.

En la sentencia, el Juzgado Liquidador de Causas Penales, a cargo de la jueza Baloisa Marquínez dictaminó que “se presentó el esquema de cómo se dio el delito de blanqueo de capitales y la responsabilidad de cada una de las personas que hicieron posibles las transacciones ilícitas para la compra de [la Editorial Panamá América], cuyo beneficiario final fue el expresidente de la República”.

La justicia panameña asegura que se utilizaron más de $40 millones de fondos públicos en el esquema de compra de EPASA, la cual publica los diarios Panamá América, La Crítica y Día a Día.

El brazo mediático del expresidente Martinelli publica algunos de los periódicos de mayor circulación del país y es una pieza clave en cuanto a sus niveles de popularidad.

Desde que se dio a conocer la condena, comenzaron las especulaciones sobre la posibilidad de que el expresidente avanzara con su esfuerzo de llegar a la Presidencia. La defensa de Martinelli, por su parte, aseguró desde un inicio que lo pelearían hasta el final.


Agotado

Ahora, seis meses después, hemos llegado a ese momento. Luego de la primera apelación a la condena, el Tribunal Superior Liquidador de Causas Penales ratificó la sentencia en segunda instancia. Esa decisión fue dada a conocer en octubre, con el proceso electoral ya bastante avanzado.

Con la sentencia ratificada en segunda instancia, el recurso que le queda al expresidente es el de casación. Un recurso de casación busca “enmendar los agravios inferidos a las partes en las resoluciones judiciales”. Una casación busca probar que no se respetaron las garantías o el debido proceso en alguna de las etapas del caso.

De momento, el recurso de casación presentado por la defensa de Martinelli tras la sentencia en segunda instancia en el caso New Business se encuentra a la espera de la admisión o inadmisión en la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia.


Tiempos

El analista político y abogado Rodrigo Noriega, ha explicado reiteradas veces los tiempos judiciales que rodean el caso de Martinelli.

La casación, explicó Noriega, es un recurso extraordinario y es potestad de la Corte Suprema de Justicia admitirlo o no. Explicó, durante el programa de entrevistas De Frente, de TVN, que la Sala Penal de la Corte ha procesado más de mil recursos de casación en tres años, lo cual le indica que la gran mayoría han sido rechazados.

De rechazarse el recurso de casación, el proceso judicial terminaría ahí, pues es la única instancia que le quedaba al expresidente para que se retracte la condena en su contra.

Quedaría entonces la condena en firme y pasaría a incumplir con los requisitos establecidos en la Constitución para ser ser un candidato a un cargo de elección popular.

En ese caso, explicó Osman Valdés, director de Organización Electoral del Tribunal Electoral a Nueva Nación, sería responsabilidad del ente electoral pronunciarse sobre el tema. Durante el proceso actual, explicó, se han rechazado algunas candidaturas menores de distintos partidos porque se trataba de personas con condenas en su contra. En ese caso, asumiría la candidatura su vicepresidente, José Raúl Mulino.


¿Y si no?

En el caso de que la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia admitiera el recurso de casación, se abriría otro proceso judicial donde el ex-presidente estaría en el centro. Se tendrían que agendar audiencias, citar a las partes y escuchar argumentos de ambos lados. Ese proceso, explica Noriega, podría no resolverse antes de la elección de mayo.

“La decisión está en admitir o no admitir,” dijo Noriega sobre el recurso y el futuro político de Martinelli.

La defensa de Martinelli vería la admisión del recurso como una victoria, pues el cronómetro estaría de su lado para que se celebre la elección con el ex-presidente y su candidatura en firme.

Tanto sus abogados como su compañero de fórmula han dicho que la Corte está obligada a admitir la casación, pues consideran que el proceso fue “viciado” y que el trabajo de la fiscalía no estuvo a la altura. La Corte, como explicó Noriega, no está obligada a admitir.


En vilo

La realidad es que al menos, en cuanto a encuestas y lo que se sabe de la intención de voto del electorado, los demás candidatos presidenciales están en vilo de lo que suceda con el caso Martinelli.

Si bien cabe recordar que se han elaborado escasas encuestas serias y públicas después de la crisis por la debacle minera a finales del año pasado, lo último que sabemos es que en términos generales Martinelli aventaja a sus competidores por al menos 20 puntos porcentuales.

En caso de no correr Martinelli, ¿A quién le irían esos votos? ¿Podrá José Raúl Mulino recogerlos todos? ¿Qué hay que hacer para convencer a esas personas?

No sería la primera vez que Martinelli intentaría hacerle campaña presidencial a alguien bajo órdenes de la justicia. En 2019, la ahora famosa cuña grabada desde el teléfono público en el Centro Penitenciario El Renacer en apoyo a Rómulo Roux, entonces candidato de CD apoyado por el expresidente, deja recuerdos de esa época de amistad política.

Y en caso de que sí esté en la papeleta, ¿Hay una real contienda para la Presidencia de la República? ¿Puede algún candidato consolidar suficiente apoyo para vencer a Martinelli?

Que aparezca o no Martinelli en la papeleta también permearía a las contiendas por otros cargos de elección popular. La figura del ex-presidente a la cabeza de Realizando Metas es de suma importancia, pues el partido fue creado por y para él. La pregunta es si pueden o no los candidatos a alcalde, diputado y representante que impulsa Martinelli a nivel nacional llegar a la meta sin la figura del expresidente en la papeleta.


Orden

El Tribunal Electoral anunció que la papeleta presidencial será la última en imprimirse. El proceso se hace a lo interno de la institución.

Valdés explicó que en el pasado se ha comenzado con la presidencial, pues es la de más tiraje, ya que es la misma para todas mesas de votación a nivel nacional. Estimó que imprimir todas las papeletas necesarias para la elección presidencial puede demorar unos once días, dada la capacidad de volumen que tienen en el Tribunal.

Detalló también que por la complejidad tras cambios a la norma electoral, comenzarán con la de representantes de corregimiento. De momento, están en el proceso de validar las fotos de cada uno de los candidatos, así como los distintivos particulares que tendrá cada candidato por la libre postulación.

En este caso, los tirajes son más pequeños, pues las boletas cambian a nivel nacional. Son 701 configuraciones distintas, una por corregimiento.

En total, se deberán imprimir unas 14 millones de boletas de votación para la elección de mayo próximo.

En conversación con este medio, Valdés anunció que tienen como plazo hasta mediados de marzo para iniciar con la impresión de las papeletas presidenciales.

Es evidente, que de una forma u otra, a lo interno del TE, están a la expectativa de lo que pase con el caso judicial del expresidente Martinelli.


Protagonista

Por segunda vez en menos de tres meses la Corte protagonizará un momento clave en el acontecer nacional. En noviembre la ciudadanía estuvo por semanas a la espera de un fallo contundente de inconstitucionalidad al contrato minero.

En esa instancia, el fallo afirmó la inconstitucionalidad, una decisión aplaudida por la mayoría luego de semanas de protestas e inestabilidad. Ahora, con la decisión pendiente sobre el futuro de Martinelli, una vez más se sitúa la Corte al centro de la discusión política.

¿Qué pasa si la decisión de la Corte esta vez no es la más popular?

La actual administración se jacta de haber nombrado a magistrados y magistradas independientes, sin obvias ataduras políticas y profesionales de carrera judicial. De momento, no hay evidencia que diga lo contrario.

La campaña de desprestigio que impulsa el expresidente Martinelli y su equipo legal contra la actual presidenta de la Corte, Maria Eugenia López, se revuelven en un mar de denuncias, distracciones y procesos judiciales que poco calan en la ciudadanía.


Efecto

Más allá del impacto en la matemática electoral que pueda tener la inhabilitación de Martinelli como candidato, la gran pregunta es: ¿qué tanto descontento ocasionará esa decisión?

¿Haría Martinelli un llamado masivo a las calles en oposición a esa decisión?

En términos generales, se habla del caso del expresidente en el contexto de si “lo dejarán o no correr”.

El tono con el cual se habla de la decisión judicial es uno que irradia subjetividad y decisión política.

Una decisión contra Martinelli, ya establecido como un político carismático y popular, podría afectar la credibilidad, para un segmento de la población, de la Corte.

¿Y serían igualmente afectados los resultados de una elección donde el candidato con más apoyo no aparece en la papeleta?


Trascendencia

Un sector de la población no envisiona una elección sin Martinelli.

“Mi futuro presidente”, le comentan en sus publicaciones en redes. Otro sector de la población lo descarta, excluyéndolo de la conversación y de la cobertura.

La realidad es que aún hay mucho que no se sabe sobre cómo se desarrollará la campaña y la elección. La decisión de la Corte será clave.

Mientras tanto, los demás candidatos intercambian ideas, diálogo y pullas, mientras Martinelli los ve desde varios escalones porcentuales más arriba.