Juventud decisiva: los retos económicos de 2024

Juventud decisiva: los retos económicos de 2024
Imagen generada por DALL-E

En las elecciones de mayo del próximo año, el número de votantes primerizos se eleva a 374,918 personas.

Son 12% del Padrón Electoral Preliminar y llegaron a la mayoría de edad luego de cerrado el plazo necesario para votar en la elección pasada de 2019.

En perspectiva, se trata de ocho veces la cantidad de votos por la cual Laurentino Cortizo venció a Rómulo Roux en 2019. Esto significa que, de así proponérselo, los jóvenes podrían votar y decidir la elección de 2024.

Ahora bien, tal 12% del padrón no es un grupo homogéneo.

La edad es solo un factor demográfico y si bien hay circunstancias en común, aspectos como el nivel socioeconómico, el nivel de escolaridad, la etnia y otros son clave para entender más a las personas y sus motivaciones.

No obstante, analizar en base a datos la realidad actual de la población jóven, sus prioridades y oportunidades, y los agravios que impactan su día a día, nos ayudará a comprender mejor la realidad de cara al próximo torneo electoral.

Y todo parece indicar que la juventud organizada se dio cuenta, tras la movilización masiva en contra del contrato minero, que se pueden lograr cambios políticos a través de la acción colectiva.

Es natural que se busquen soluciones políticas a los problemas que aquejan a este porcentaje de la población. Por lo que, ¿cuáles son sus prospectos? ¿Y cómo va su búsqueda de tener un empleo digno y accesible?


Primerizos

Como vimos, a nivel nacional, el 12% de los votantes estarán habilitados por primera vez para votar. En algunas provincias y comarcas este número incrementa.

Por ejemplo, en la Comarca Ngäbe Buglé, el 23% —uno de cada cinco— de todos los votantes son votantes primerizos.

En Bocas del Toro, el porcentaje de votantes por primera vez es de 19% del registro electoral total en esa provincia.

Fuente: Tribunal Electoral

En contraste, en Los Santos y Herrera —provincias con poblaciones mayores— apenas el 8% y 9% de los votantes, respectivamente, son población que vota por primera vez.

En la capital, la provincia más grande del país, el 11% de los votantes —115 mil personas— están habilitados por primera vez para votar. Los capitalinos representan el 30% de todos los votantes primerizos del país.


Regulación

Una nueva disposición en el Código Electoral actual permite que los ciudadanos que vayan a cumplir la mayoría de edad hasta el domingo, 5 de mayo de 2024 puedan hacer su trámite de cédula de forma adelantada para así poder votar en la elección.

Anteriormente, la fecha de corte para ser incluídos en el padrón electoral final era el 1 de enero del año de la elección. Esto excluía a miles de jóvenes que tenían la mayoría de edad cuando se ejercía el voto.

La nueva disposición permite a estos jóvenes votar al realizar el trámite de cedulación con anticipación.

Los documentos de identidad personal se podrán retirar a partir del día del cumpleaños. Además, las oficinas estarán abiertas el 5 de mayo para quienes lleguen a la mayoría de edad ese día.

Según datos actualizados del propio Tribunal Electoral, serán alrededor de 21,600 jóvenes los que cumplirán 18 años entre el 1 de enero y el 5 de mayo de 2024.

A la fecha, cerca de 5 mil han realizado el trámite de forma adelantada, lo cual los incluirá en el padrón final. Y el resto tiene hasta el 30 de diciembre del 2023 para hacerlo


Porcentajes

Más allá de las personas que podrán votar por primera vez, los jóvenes tienen el poder de decidir la elección. El 29% de todos los electores tiene 30 años o menos.

En total, hay 888,939 personas menores de 30 años que podrán votar en la elección de mayo de 2024.

Para utilizar la métrica previa de contextualización, eso es casi 20 veces más de la diferencia de votos entre Cortizo y Roux en mayo de 2019.

Con ocho candidatos en firme a la presidencia, analistas políticos prevén una elección cerrada.

Se habla de que se podría ganar con menos del 30% de los votos totales la silla presidencial. Si los márgenes son tan pequeños, las preferencias del voto joven podrían afectar fuertemente los resultados.

Fuente: Tribunal Electoral

Casi la mitad del electorado, un 49%, tiene menos de 40 años.

Como mencionamos, sería irresponsable aglutinar a todos los jóvenes como si fueran una masa homogénea.

A la vez, los datos, las encuestas de opinión y análisis elaborados por el propio Estado evidencian cuáles son algunas de las principales preocupaciones de este grupo de edad.


Impulso

A lo interno del Tribunal Electoral se ha admitido que una de las metas para el plan general de elecciones es que más jóvenes voten.

Autoridades del Tribunal han mencionado que en elecciones anteriores el porcentaje de participación juvenil ha ido a la baja, lo cual confirmaría una percepción de desencanto y baja participación juvenil en política.

Incluso, uno de los debates presidenciales estará dirigido a la juventud, con participación del público y los candidatos.

No obstante que el interés en las urnas por parte de los jóvenes ha ido a la baja, hay algunos de ellos que incluso aspiran a cargos de elección popular. En una edición anterior entrevistamos a dos personas —en ese entonces precandidatos por la libre postulación— que buscan ocupar cargos, nota que sugerimos revisitar.


Barómetro

Los resultados del Barómetro de las Américas, una amplia encuesta de opinión elaborada entre julio y agosto de este año, dan algo de luces sobre uno de los problemas que enfrentan los jóvenes: la situación económica y el desempleo.

A mediados de este año, la preocupación era principalmente económica. En particular, el 32% de los encuestados respondió que los problemas económicos eran los principales que enfrentaban al país mientras que el 22% dijo que el desempleo.

El siguiente problema con más respuestas fue la corrupción, con 14%.

De los encuestados que respondieron que los problemas económicos son el principal problema del país, el 22% cae bajo el grupo de edad de 18-25 años.

Al ampliar el rango de edad, es aún más abrumador. El 60% de los encuestados que dijo que los problemas económicos son el principal problema tienen menos de 40 años.


Desempleo

Según vemos, el 29% de quienes respondieron que el desempleo es el principal problema del país tienen entre 18 y 30 años.

No obstante, el desempleo es un desafío percibido por la población en general, con incluso el 15% de los encuestados que respondieron que este es el principal problema, estando entre los 51 y 60 años de edad.

Sin duda, los obstáculos económicos son los que parecen aquejar en su mayoría a la población. El cuestionario del Barómetro de las Américas daba 11 opciones de problemas principales e incluso dejaba abierta la respuesta a que se dijera algún otro problema.

Aún así, el 56% de todos los jóvenes entre 18 y 25 años respondió que los problemas económicos o el desempleo son los principales que enfrenta el país.

La encuesta elaborada por el Barómetro de las Américas se llevó a cabo entre julio y agosto de este año —antes de la paralización del cuatro trimestre— y la muestra fue de unas 1,500 personas.


Problemas

La falta de oportunidades laborales en las comunidades fuera de la capital también impactan fuertemente a la población. En una encuesta publicada por el Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales (CIEPS), al preguntarle a las personas cuál era el principal problema que afectaba a sus comunidades, este fenómeno se destacó.

Esto nos daría luces, por encima, de cómo la falta de actividad económica y la desocupación es más grave en áreas lejanas a la capital.

En seis provincias y comarcas —Chiriquí, Veraguas, Coclé, Los Santos, Darién y la Comarca Emberá— se identificó la falta de oportunidades laborales en el área como el principal problema comunitario.

En las demás provincias se destacaron problemas como el acceso al agua potable y la basura.


Realidad

La Encuesta de Mercado Laboral correspondiente a agosto de 2023, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), revela la situación actual en cuanto a empleo.

El sujeto de la encuesta era la población de 15 años o más, económicamente activa, nombre que el INEC le da al grupo de personas que suministra la mano de obra disponible para la producción de bienes y servicios del país.

Esta a su vez es dividida en ocupada y desocupada.

El total de población de más de 15 años es de 3.3 millones de personas. Sin embargo, la población económicamente activa de más de 15 años, y por ende la que se analiza en la data, es de 2,094,241 personas según el INEC.

La proporción entre la población económicamente activa y la población total mayor de 15 años es la tasa de participación económica.

Los datos revelan el impacto económico y la falta de oferta laboral que enfrenta la población joven en el país.


Participación

En agosto de 2023, la participación económica en todo el país se situó en un 62.4%, manteniéndose estable en comparación con abril de 2022.

La tasa de participación masculina alcanzó el 74.9%, mientras que la femenina llegó al 50.8%.

En entornos urbanos, la tasa de participación laboral para agosto de 2023 se mantuvo en un 61.8%, en comparación con el 61.9% de abril de 2022.

Por otro lado, en las áreas rurales, se observó un incremento en la tasa de participación, pasando del 63.4% en abril de 2022 al 64.1% en agosto de 2023, representando un aumento de 0.7 puntos porcentuales.

Entre las provincias que experimentaron los mayores ascensos se encuentran Bocas del Toro (3.0), Coclé (1.2), Panamá Oeste (1.0) y Herrera con (0.7) y destaca el notable aumento en la comarca Emberá, con un incremento significativo de 3.4 puntos porcentuales en la tasa de participación.

El grupo de personas no activas incluye estudiantes, jubilados, pensionados y personas que hacen labores de cuidado no remuneradas, entre otras.

Según la encuesta del INEC, entre las principales razones por las cuales los hombres no buscan trabajo, el 40% destacó que asisten a un centro de enseñanza y el 34% ya están jubilados o pensionados.

En el caso de las mujeres, un 31% citó otras responsabilidades familiares, 22% asiste a un centro de enseñanza y el 19% ya están jubiladas o pensionadas.


Vecinos

Para poner los datos de Panamá en perspectiva, según una encuesta en Costa Rica, al primer trimestre de 2023, la población económicamente activa de ese país era del 54%.

La diferencia entre hombres y mujeres activos económicamente en Costa Rica fue de 24 puntos porcentuales, con solo el 45% de las mujeres en actividad económica. La diferencia es igual a la de Panamá.

En Colombia la tasa de participación se asemeja más a la panameña, con un 64% de la población en actividad económica. Se trata de casi dos puntos porcentuales más que la tasa en Panamá. Esto, según indicadores colombianos correspondientes a octubre de 2023.


Por edad

La tasa de desocupación en el país varía por grupo de edad. Datos publicados por el INEC revelan que son los grupos de edad más jóvenes los que tienen las tasas más altas.

Por ejemplo, la población económicamente activa de 25-29 años experimenta una tasa de desocupación del 12%. Para el grupo de 20 a 24 años se eleva a 18%.

En grupos de mayor edad el porcentaje de desocupación se reduce. Cabe acotar, sin embargo, que también se reduce el porcentaje de población económicamente activa en comparación al total. Quienes siguen siendo activos, suelen estar laborando u ocupados.

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censo
Barra total, ocupados en verde, desocupados en gris

El INEC también hace la distinción por sexo.

En los hombres, la tasa de desocupación es del 6%, mientras que en las mujeres es del 9.4%. Cabe resaltar que en general, la población masculina compone la mayoría de la población económicamente activa.

El 56% de las mujeres mayores de 15 años forman parte de la población económicamente activa, comparado al 85% de los hombres.


Preocupación

El análisis de la realidad económica y de empleo en el país va de la mano con el proceso electoral que se avecina a escasos cinco meses.

Y la situación actual, y el prospecto económico del país a corto y mediano plazo, son preocupantes no solo para la población jóven que podrá incidir de manera política por primera vez en mayo de 2024.

Según datos del censo llevado a cabo este año, el 17% de la población nacional tiene entre 10 y 19 años de edad.

Para los menores de 18 años que están en edad de secundaria, quienes cumplirán la mayoría de edad y se volverán personas económicamente activas durante el próximo quinquenio, las soluciones deben llegar.

La población joven a gobernar abarca más que solo quienes podrán votar en 2024.

Los resultados de las pruebas realizadas por el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, PISA, por sus siglas en inglés, pintan una imagen delicada de la realidad actual de los estudiantes en el sistema panameño.

Más allá del bajo rendimiento académico, el 17% de los estudiantes evaluados dijeron estar insatisfechos con su vida. Este número creció por seis puntos porcentuales en comparación a 2018, la última vez que se realizó la prueba. En ese entonces, el 11% dijo estar insatisfecho.


Tema clave

A medida que nos acercamos a las elecciones, queda claro que comprender y abordar las inquietudes de la juventud será fundamental para el curso político venidero.

Los candidatos presidenciales ya mencionan en intervenciones el problema del desempleo. También parece haber un consenso de que los años que vienen serán duros económicamente.

Con el panorama económico que se vislumbra, el electorado podría buscar —o anhelar— tiempos de bonanza económica y progreso. Otros podrían optar por la experiencia previa o la gobernabilidad. Hay quienes optarán por la disrupción del sistema político, eligiendo a alguien fuera de los esquemas tradicionales.

Qué tanto prometan los candidatos y las propuestas concretas deberá verse más adelante cuando se presenten planes de gobierno y se entre en el periodo oficial de campaña a partir de febrero.

Eso, y la respuesta que tenga el electorado al discurso, está aún sin definir.

La claro es que la juventud panameña —potencialmente decisiva en esta elección— enfrenta momentos complicados en torno a la economía, la oportunidad de empleo y el deterioro general de la calidad de vida.