Panamá y la Unión Europea: las oportunidades del nuevo panorama geopolítico

El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca ha significado una aceleración de los cambios y retos geopolíticos que vienen impactando al mundo desde hace décadas. Su diplomacia de la incertidumbre y su estilo de confrontación —incluso con sus aliados— genera un ambiente de tensión y reordenamiento no solo en Panamá, sino en todo el mundo.

Panamá, foco de ataques y mentiras por parte de la administración Trump en torno al tema canalero, ha estado en el centro de la discusión. Aunque tal vez no podamos verlo desde aquí, las tensiones diplomáticas que vivimos en torno a Estados Unidos y China —sumadas a la incertidumbre que rodea las concesiones portuarias y de logística— son un claro ejemplo del reordenamiento mundial que avanza.

Y con el reordenamiento andando, surge la pregunta. ¿a dónde debe mirar Panamá? ¿Qué opciones comerciales, diplomáticas y de inversión existen? ¿Hasta dónde será lo más sensato apostar por la vía de Estados Unidos dado lo errático de la administración Trump?

 

Decisiones

El anuncio del presidente José Raúl Mulino de salirse de la Ruta de la Seda luego de la visita del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en febrero, envió un mensaje claro: Panamá busca apaciguar las presiones de Estados Unidos y está dispuesta a enfriar las relaciones con la República Popular de China para lograrlo.

En conferencia de prensa hoy jueves le preguntaron sobre esa decisión y fue tajante: “Es una decisión tomada del gobierno que yo presido. Porque eso fue más poesía que realidad. No pasó nada con esa bendita iniciativa […] Nos salimos del problema y ya, no es una decisión que se va a revisar,” dijo Mulino en respuesta a una pregunta formulada por una periodista de Japón.

Ante cuestionamientos sobre cómo enfrentar la situación diplomática con Estados Unidos, en una conferencia pasada el presidente Mulino respondió que él “no necesita compañeros de viaje” para tratar el tema. No queda claro si esa sea la estrategia que prevalecerá.

La realidad es que con la necesidad de atraer inversión extranjera, la guerra comercial que se intensifica en todo el mundo y los indicios de una posible recesión en el futuro, los retos económicos, comerciales y diplomáticos de Panamá seguirán aumentando y la estrategia debe ser clara.

 

Aranceles

El más reciente anuncio de Trump, aranceles para todos los países del mundo, afecta la economía global de forma inédita. El listado contempla aranceles hasta de más de 50% para ciertos países. Panamá, dentro de todo, fue de los menos afectados, entrando en el grupo de países que quedaron con el arancel mínimo: 10%. Pero el impacto de esta decisión en los consumidores y en las relaciones comerciales entre ambos países aún está por verse.

La guerra comercial con China se intensifica con las medidas anunciadas por Trump, las cuales han impactado de forma histórica el mercado. En un discurso característico de Trump en el patio de la Casa Blanca, ayer miércoles, anunció aranceles de efectivamente más de 50% a todos los productos importados desde China. Beijing respondió, asegurando que contrarrestarán la medida con las suyas propias.

Otro blanco importante de las medidas anunciadas por Estados Unidos es la Unión Europea, enfrentada con aranceles del 20% en todas las importaciones. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la Unión, dio declaraciones justo después.

“Sí, debemos prepararnos para el impacto que esto inevitablemente tendrá. Europa tiene todo lo que necesita para atravesar la tormenta. Estamos en esto juntos. Si te enfrentas a uno de nosotros, te enfrentas a todos […] Nuestra unidad es nuestra fortaleza,” dijo en un mensaje transmitido por video.

 

Visita

La semana pasada el equipo de Nueva Nación tuvo la oportunidad de viajar a Bruselas, en Bélgica, donde se encuentra la sede de la Unión Europea, para conocer, junto a un grupo de periodistas de la región, como funciona el organismo, sus competencias, el proceso de toma de decisiones y el momento que atraviesan. Lo que vimos y escuchamos en Bruselas es cónsono con el mensaje de unidad que manifestó von der Leyen anoche.

Ideada y concretada al amanecer después de la Segunda Guerra Mundial y tras siglos de conflictos en la región por territorio, comercio e ideologías, hoy en día la Unión Europea la conforman 27 países que comparten fronteras aduaneras, en la mayoría de los casos moneda y, principalmente, valores comunes.

El bloque europeo, con sus carencias, burocracia y retos, se mantiene como una propuesta innovadora y, en gran medida, cumple su cometido de paz sostenida y comercio libre y unificado en la región.

Una semana en Bruselas, visitando la Comisión Europea, el Consejo y el Parlamento no fue suficiente para conocer todo sobre el organismo y su funcionamiento, pues se trata de un gigante de integración regional, con procesos complejos, burocráticos y extensos.

La visita, no obstante, sirvió para conocer cuáles son los valores, las ideas y las metas de la Unión. Así como palpar las sensaciones que se vive en la capital europea a raíz de los enormes retos que supone la situación global actual.

 

Retos

Los retos que enfrenta la Unión Europea no son menores y la llegada de Trump a la Casa Blanca ha significado cambios radicales a la relación de la Unión Europea con la potencia norteamericana.

No son sólo los aranceles, sino también crecientes tensiones entre Estados Unidos y Ucrania, cuyo clímax se dio en una ya famosa reunión en la Casa Blanca entre Volodymyr Zelensky y Donald Trump.

El tema de la agresión rusa a Ucrania, uno de los nueve países que ha solicitado entrar a la Unión Europea, supone una amenaza “existencial”, como la describieron algunos en Bruselas.

 

Respuesta

A raíz de la postura hostil de Estados Unidos ante Ucrania y el entendimiento de que se negocian cosas con Rusia por los estadounidenses sin necesariamente incluir a Ucrania —sumado a la negativa de Trump de colaborar militarmente con Europa— la Unión Europea ha aprobado un plan multmillonario de rearmamento.

Días antes de que Nueva Nación llegara a Bruselas, la UE presentó la Carta Blanca para la Defensa Europea, donde se plantean medidas para mejorar las capacidades de defensa. El plan de rearmamento contempla una inversión de más de $800 mil millones en los próximos años.

“La arquitectura de seguridad con la que hemos contado ya no se puede tomar por un hecho. Europa está lista. Debemos invertir en defensa, reforzar nuestras capacidades y ser proactivos en cuanto a seguridad,” dijo von der Leyen al anunciar las medidas.

Altos funcionarios del gobierno de Trump se han referido a la necesidad de que Estados Unidos defienda a Europa como algo “patético” y han minimizado sus capacidades. La arremetida constante contra la Unión Europea por parte de Estados Unidos es un punto en común que tienen con Panamá: ambos son objeto de ataques.

 

Simbolismo

Al visitar las instalaciones de la Unión Europea, conocer a sus funcionarios y caminar sus calles, queda claro que mucho del mensaje europeo es simbólico. Tal mensaje, enviado por una unión de países tan diversos, es uno de innovación y valores compartidos, con metas en común.

Por ejemplo, la Unión Europea tiene 24 idiomas oficiales y en muchos casos los letreros y anuncios están traducidos a todos estos idiomas. Se hace un hincapié importante en los traductores, pues cada representante de cada país tiene el derecho de expresarse en su idioma natal.

Las banderas de los 27 países miembros adornan los edificios y se replican por toda la ciudad.

Foto: Edificio del Consejo Europeo / Dalia Pichel

Lo imponente de sus edificios alrededor de la rotonda Schuman, en el centro de Bruselas, envía un mensaje de integración y apertura. Bruselas es la capital de Bélgica y la capital de Europa y la importancia de eso se siente al transitar por sus calles.

Es llamativo cómo los funcionarios de la UE parecen ser conscientes de las críticas de burocracia que obstaculizan el trabajo de la Unión, por momentos incluso haciendo chistes de sus carencias.

No obstante, en términos generales, se discuten los retos actuales para responder de forma rápida y contundente a las distintas amenazas, como una oportunidad para demostrar la capacidad de consenso que tiene la Unión.

 

Espacios

Una insignia de los primeros dos meses de la administración trumpista han sido los recortes significativos a distintos programas estatales como el de USAID y las ayudas a través del Departamento de Estado.

Si bien Panamá no recibe fondos de USAID, la postura aislacionista que adopta Estados Unidos es sin duda un cambio en la forma de hacer política y diplomacia en la región. La doctrina “America First” que impulsa la actual administración tiene grandes repercusiones. Y Panamá no está excluida.

Los efectos de esa postura se verán con el tiempo. Mucho se dice de cómo otras potencias, particularmente China, ocupan los vacíos dejados en el pasado. Algunos, incluso, argumentan que fue esto lo que sucedió en Panamá y en la región latinoamericana durante la década pasada.

Por su parte, Europa ha dejado claro que no está en la capacidad para llenar el vacío en ayudas humanitarias y económicas que deja la retirada de Estados Unidos. Durante la visita de medios a Bruselas, quedó claro que Europa se mantendrá fiel a sus principios y que es así como buscarán alianzas en el mundo para hacer frente a los cambios.

 

Inversión

No obstante, la Unión impulsa cooperación con la región de otras formas, enfocados más en el comercio y la inversión en grandes proyectos de infraestructura. Además, plantean que son los valores compartidos los que prevalecerán.

La Comisión Europea se ha referido a una estrategia de diversificación, particularmente a los acuerdos comerciales que ya tienen con 76 países del mundo. Actualmente, han finiquitado las negociaciones de acuerdos con México y el Mercosur. Su mensaje, dicen, es claro: “Europa es confiable, predecible y está abierta para el negocio justo,” planteó sobre el tema la presidenta de la comisión.

Similarmente, la estrategia Global Gateway fue lanzada por la UE en 2021 con la meta de construir conexiones con el resto del mundo a través de la inversión. Se enfoca en proyectos de infraestructura en torno a lo digital, el sector energético y de transporte, así como sistemas de salud.

En Panamá, los esfuerzos ven temas de transmisión eléctrica, electrificación de buses y programas de sostenibilidad.

 

Indicios

En medio del reordenamiento global que hemos expuesto, hay algunos indicios de que Panamá podría estar viendo hacia Europa para ciertos tipos de colaboración. En el mes de marzo, por ejemplo, el Ministerio de Economía y Finanzas acordó una línea de financiamiento con un banco europeo.

Se acordó un préstamo por más de $1,300 millones con el Banco Santander para financiar parte del presupuesto de 2025 y años siguientes.

Igualmente, se han abierto opciones de inversión europea para los proyectos insignia de Mulino. Justamente ayer, la Secretaría del Ferrocarril de Panamá, liderada por Henry Faarup, asistió como invitado al Global Gateway Railway Working Group, un foro liderado por la Union Europea.

Faarup presentó los avances del mega proyecto y su potencial impacto regional, así como las oportunidades que surgen para Panamá. Mencionó, puntualmente, el acceso a financiamiento internacional sostenible, alianzas público-privadas con Europa y apoyo técnico de alto nivel.

Igualmente, se anunció que se explora la posibilidad de financiamiento para la construcción del tren por parte de empresas del Reino Unido por hasta un 85% del costo total de la obra.

Si bien el Reino Unido no forma parte de la Unión Europea desde 2020, tras el referendum del Brexit, las circunstancias de los últimos meses han suscitado un reacercamiento del Reino Unido hacia la UE.

 

Legislativo

Una de las visitas más fascinantes durante la semana en Bruselas fue al Parlamento Europeo. Está compuesto por varios edificios imponentes e impresionantes. Además de ser gigante y estar ubicado en el centro de Bruselas, el ambiente dentro del mismo es distinto a los demás edificios de la Unión.

Se siente un ambiente de que es la casa de la gente, es más relajado y la cantidad de personas que circulan por sus pasillos es mayor.

El Parlamento Europeo, parte del brazo legislativo de la Unión Europea, está conformado por 720 eurodiputados. La conformación por país de la misma se hace en base a población. El país que más representación tiene es Alemania, con 96 diputados. Los que menos tienen, con apenas seis, son Chipre, Luxemburgo y Malta, los países más pequeños de la unión.

Foto: Edificio del Consejo Europeo / Dalia Pichel

Es la única instancia de la Unión Europea donde los ciudadanos de los países miembros pueden votar para elegir a las autoridades de forma directa. Cada país lleva adelante elecciones europeas, utilizando sus partidos políticos y reglas electorales como base, para definir su representación.

No obstante, al contrario de lo que muchos puedan intuir, las bancadas legislativas en el Parlamento Europeo no se separan por país, sino por corriente política. Es decir, los socialdemócratas electos en cada elección por país se unifican en una bancada europea bajo esa corriente política. Igual pasa con los partidos populares y el partido verde, por ejemplo.

A la fecha hay un total de nueve facciones en el parlamento europeo. Esto incluye una facción de no inscritos, o independientes. Durante la visita al imponente pleno legislativo del parlamento explicaron que a medida que avanza la legislatura es usual que el total de no inscritos aumente.

 

Oportunidad

La situación geopolítica tensa y la carrera comercial en la que está sumida el mundo no evitarán a Panamá. La pregunta es si estas cosas y cambios le seguirán sucediendo a Panamá o si sabremos tomar una postura proactiva en base a lo que nosotros queramos como país.

En la incertidumbre hay oportunidad. Nuevos mecanismos, nuevos socios comerciales y apoyo diplomático expandido podrían ser parte de una estrategia ganadora y a largo plazo.

Al haber estado una semana en Bruselas entendiendo cómo funciona el organismo de integración regional más exitoso del mundo, surgen ideas de qué podría hacer Panamá —y que está dejando de hacer— para asegurarse estabilidad, crecimiento y prosperidad a futuro.

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