Faltan 774 días para la próxima elección general en Panamá y hoy la Asamblea Nacional discute el último bloque de reformas electorales, luego de haber pasado los temas más controvertidos a la porción final del debate para poder avanzar. Las reformas modificaría el Código Electoral rige cómo y bajo que estándares suceden las elecciones en el país y tiene un poder enorme. Veamos qué ha estado pasando.

I
Lo que se ve y lo que no.

En un reciente episodio de programa televisivo Radar, el excanciller Jorge Ritter indicó que los recientes escándalos de corrupción han evitado que la ciudadanía pueda estudiar adecuadamente los cambios al Código Electoral que los diputados han estado aprobando a tiempo veloz. “No hemos tenido tiempo de digerir qué es lo que ha estado ocurriendo allá adentro“, dijo Ritter.

Por ejemplo, ¿sabías que bajo las reformas ya aprobadas, un candidato podrá correr para dos puestos distintos de elección popular (e.g. alcalde y diputado), y luego de ser electo, podrá decidir cuál puesto ocupar?

El debate ha sucedido rápidamente ya que —aunque las propuestas llevan circulando un año— ahora es que se acerca la temporada electoral y los diputados necesitan certeza de las reglas del juego para poder hacer sus planes electorales.

II
El poder del Código Electoral.

Para entender el efecto que tiene la ley electoral, vale la pena considerar un ejemplo puntual. A partir del gobierno de Guillermo Endara en adelante, los presidentes han logrado ser electos con una sólida bancada legislativa a su favor, aunque no sea mayoría. Esto era el resultado directo del famoso voto en plancha, que le permitía a un elector, al seleccionar a un presidente, otorgarle de forma automática el voto a todo candidato que se ampararía bajo la nómina presidencial.

Esto no sucedió en el caso de la elección de 2009, ya que Ricardo Martinelli era el candidato de un partido minoritario que no contaba con la popularidad suficiente para obtener una mayoría en la Asamblea. El voto en plancha luego fue eliminado en el 2012, causando que el ahora presidente, Juan Carlos Varela, sin disposición de un voto automático, haya quedado con una bancada débil en la Asamblea. Esto explica, en parte, por qué el panameñismo ha recurrido a una coalición con su enemigo histórico, el Partido Revolucionario Democrático, para poder legislar.

El Código Electoral hoy día es del 2013 y se compone de nueve títulos subdivididos en 54 capítulos. Los títulos más relevantes son el sexto, que gobierna el mismo proceso de la elección, y el séptimo, que detalla las sanciones prescritas para quienes violen el proceso electoral.

El mismo código ha sido sujeto a un tira y hala de reformas desde 1991, mientras que cada partido —al obtener el poder— lo intentara modificar para retener su avance electoral. Por ejemplo, en la reforma de 1997, el Código fue reformado para establecer que los partidos políticos tenían que hacer una elección primaria para seleccionar a su candidato presidencial, más allá de ser una nominación de a dedo. Esto luego fue abolido en la reforma del 2002, lo cual sirve de muestra de la variabilidad del Código.

III
El Quinto Bloque.

En este ciclo, los diputados han tenido en su atención el debate sobre las reformas electorales por un año, desde que el magistrado Erasmo Pinilla del Tribunal Electoral las propuso el 18 de enero de 2016. Pero el debate no podía avanzar, ya que los diputados no se ponían de acuerdo en los principales temas de controversia: el tope al financiamiento privado (que determina el costo final de la elección), y la distribución de las curules —o plazas legislativas— entre los diputados en un circuito que elije a más de uno.

Por este motivo, los diputados decidieron separar la propuesta de reforma en cinco bloques distintos, dejando para el último bloque los temas polémicos a fin de poder avanzar en el debate. A este bloque la Asamblea Nacional llegó el lunes en la noche.

En este quinto bloque se tocarán tres temas fundamentales:

  1. ¿Pueden los candidatos a puestos de elección popular recibir financiamiento de privados? Y si es el caso, ¿hay un monto máximo?
  2. Si hay una porción de los votos que no queda asignada a un curul, ¿pueden los partidos utilizar tal porción para favorecer a uno de sus candidatos impopulares?
  3. ¿Cuánto dinero deben recibir los candidatos por parte del Estado para financiar sus campañas?

IV
Las propuestas.

Sobre el primer punto, el Tribunal Electoral recomendó un límite de financiamiento privado de $0.50 por cada elector, pero los diputados han argumentando a favor de $5 por elector. Si llegaran a participar tres candidatos en las próximas elecciones, el Tribunal Electoral calcula que los mismos podrían recaudar unos $42 millones en donativos privados para su campaña.

La Comisión Nacional de Reformas Electorales, tradicionalmente encargada de unificar las distintas propuestas de reformas, ha argumentado por mantener el medio dólar por elector, además de exigir que se revele de forma pública el nombre de los donantes a las distintas campañas.

Además, el Tribunal Electoral ha propuesto que la propaganda electoral sólo se pueda pagar con el financiamiento público que otorga el Estado a los partidos políticos antes de la elección. En este caso, los donativos privados se utilizarían para otros propósitos, como la administración de la campaña y los salarios del personal de cada partido.

Finalmente, el Tribunal Electoral ha propuesto modificar la forma en la que se asignan los curules en los circuitos plurinominales, reviviendo el método utilizado en las elecciones de 1989. Según esta formula, se le restará una porción de los votos a cada partido que gane una curul en un circuito plurinominal. Al momento de haber otorgado todas las curules a los partidos que las hayan ganado de forma completa, el residuo (las curules que ningún partido pudo obtener totalmente) se asignarán con predilección a los partidos pequeños y medianos que hayan competido en ese circuito.

Estaremos atentos al debate de las reformas para ver cuáles de estas modificaciones son aprobadas por los diputados durante los próximos días. Las más recientes han sido las propuestas presentadas por el Partido Revolucionario Democrático entre ayer y hoy.

Para el PRD, el tope de campaña de $5 por elector es excesivo, y en el caso de diputados, el monto de sus campañas se debe fijar con un techo de gasto: $300 mil. Además, el partido propone que los candidatos deben renunciar un año a sus puestos públicos antes de las elecciones. Hoy día, el requisito es que renuncien a los seis meses.

Hasta allí por el momento. Quedamos atentos.

Posted by Nueva Nación