Una delegación de tres expertos y sus asistentes del Growth Lab de Harvard —un centro de análisis y pensamiento dedicado a promover el desarrollo económico sostenible— vino a Panamá y nos observó y midió. Y sus observaciones dan mucho de qué pensar.

Según ellos, la delegación no fue contratada por la administración de Juan Carlos Varela, sino que fue pagada por el Banco Interamericano de Desarrollo. Pero cabe resaltar que los analistas interactuaron de forma constante tanto con miembros de la administración como distintos grupos de interés durante el curso de su investigación.

Tomemos un tiempo para repasar los resultados más relevantes del análisis y ver cómo describen la realidad nacional que habitamos.

I
El quién.

El Growth Lab es el brazo analítico del Centro para Desarrollo Internacional del Kennedy School of Government de Harvard, especializada en administración pública democrática. El líder de la misión a Panamá fue el director mismo del Centro para el Desarrollo Internacional, el venezolano Ricardo Hausmann. Hausmann fue el economista-en-jefe del Banco Interamericano de Desarrollo —la institución que financió la misión— de 1994 hasta el 2000. Anterior a eso, fue Ministro de Planificación de Venezuela, empezando en 1992, por un año. Ese año, famosamente, Hugo Chávez intentó su primer golpe de estado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez.

El Growth Lab ha trabajado en procesos diagnósticos en Algeria, Armenia, Belize, Botswana, República Dominicana, México y Perú.

II
El qué.

Su punto de partida fue la estadística nacional, en particular el Censo de Población de 2010 —cuya calidad ha sido puesta en duda— y la Encuesta del Mercado Laboral de 2015, para generar una perspectiva familiar pero novedosa del país. Cabe recalcar que esa misma encuesta reveló que la informalidad en el país rondaba el 40% del mercado laboral, afectando también la calidad de las cifras.

El reporte consta de unas 70 páginas, la mayoría llenas de factores positivos del país.

Por ejemplo, entre 2004 y 2014, el ingreso per cápita de la población se duplicó, llevando a una expansión de la clase media, según su análisis.

“Shifting Gears: A Growth Diagnostic for Panama”
Harvard Growth Lab, Octubre 2016

Esto se debe, en parte, a que la plataforma de servicios internacionales —compuesta por la ley de sociedades anónimas, el sistema bancario internacional y las zonas libres de comercio— se potencian con el retorno del Canal a manos panameñas en el 2000 y la posterior decisión de ampliarlo en el 2006. Es en este año donde realmente se dispara el crecimiento nacional y se rompe con las tendencias de oscilación de América Central.

A esta explosión se le agregan nuevas adiciones a la plataforma de servicios, como el régimen especial para las sedes de empresas multinaciones, el cual le permite a gigantes comerciales como Procter & Gamble, Caterpillar y Dell traer a su planilla, mayormente compuesta de extranjeros, a una mayor cuota de lo que permite la ley general, a cambio de entrenar y repartir conocimiento entre panameños.

Los expertos pintan una imagen muy positiva del país, donde ven señas constantes de desarrollo, entre ellas, la construcción del Metro de Panamá y la nueva terminal del aeropuerto de Tocumen.

Miguel Ángel Santos, uno de los expertos, dijo en una conferencia sobre el reporte para la Fundación para el Desarrollo Económico y Social de Panamá (Fudespa) que jamás los habían contratado para hacer un diagnóstico para un país que le iba tan bien.

III
El cuco.

Pero no todo es color de rosa: hay dos señales importantes a las cuales debemos prestar atención. Primero, la desaceleración económica que refleja una caída general en el comercio global y la productividad de la región latinoamericana, aunque los expertos desmienten que sea tan precipitosa como se quiere hacer ver localmente.

La otra señal de preocupación es la desigualdad social, exacerbada durante los años del boom cuando el país crecía al 11%. En este tiempo, la construcción desplazó a la agricultura y la manufactura como el motor secundario de la economía. Aunque la clase media se expandió, un cierto bloque de personas quedó —por temas educativos— excluidos del crecimiento.

El reporte no explica cómo compaginar la expansión de la clase media y el PIB per cápita con la creciente desigualdad social que también postula. Tampoco estudia a fondo cómo activar o incorporar a las comarcas costeras en la actividad económica del país.

Por su parte, la construcción ha pasado de ser alrededor de un 5% de nuestra economía en 2005 a ocupar un cuarto de la actividad económica del país en 2015.

Idem.

Y esto también ha desplazado mano de obra de los campos, donde el salario medio de un agricultor era de $100, al sector de construcción urbano, donde pueden estar ganando alrededor de $500. Agricultura, que ocupaba 4.6% de la economía en 2005, hoy ronda el 2.5%

¿Por qué son señales de preocupación?

Porque no se ha hecho un esfuerzo institucional durante todos esos años de aumentar la calidad de la mano de obra panameña, la cual se ha vertido en industrias estacionales como la construcción, que podrían sufrir fuertemente si continúa la desaceleración de la economía. Además, no contempla un análisis robusto de qué necesita, o qué le falta, a la infraestructura de neustro país —indicador necesario para entender el futuro del sector de construcción panameño.

Aunque entre el 2000 y el 2010, el tiempo de escolaridad en Panamá ha aumentado por dos años y la cobertura educativa se mantiene como una de las mejores en América Central, la calidad de la educación panameña es terrible, como quedó evidenciado en los resultados del Programa para la Evaluación Estudiantil Internacional (PISA, por sus siglas en inglés).

Idem.

Allí, Panamá quedó como uno de los peores países del mundo desarrollado en temas de comprensión de lectura, matemática y ciencias. Luego del resultado trágico en las pruebas PISA, Panamá optó por no participar más. Hausmann caricaturiza esta acción como el paciente que tiene fiebre, ve su temperatura alta en el termómetro, y lo rompe pensando que así se curará.

IV
El resumen.

Santos lo explica así: el sector de construcción ha sido muy positivo porque ha servido como un motor para sacar a gente de la pobreza —pero también ha desplazado a muchos agricultores a la periferia urbana para poder trabajar en él. Este sector está motivado por la demanda del sector servicio, muy expuesto a los vientos del comercio internacional. La lógica dice que si el sector servicio no se potencia, la demanda de construcción caerá. Los trabajadores rehusarán regresar a sus viejos trabajos de $100 en el campo y comenzará a caldearse una situación de conflicto social.

¿Qué solución proponen los expertos para este dilema? Potenciar el sector de servicio a través de la flexibilización de la inmigración. Hausmann, Santos y su equipo proponen una realidad que parece contra-intuitiva en estos tiempos de nacionalismo exacerbado. Según ellos, la entrada de inmigrantes, particularmente de aquellos que son mano de obra calificada, redunda en un aumento salarial para los panameños de todos los niveles de ingreso. Esto, dicen ellos, porque aumenta la productividad relativa del país al contar con más trabajadores.

Santos reconoce que esta medida podría ser impopular dentro del clima político del país, pero es la única forma de potenciar el sector de servicios —en particular la plataforma de logística— considerando que aún no existe la mano de obra capacitada dentro de la nación para hacerlo.

Dice Santos que el dilema es importante atender: no importar mano de obra calificada que potencie la plataforma de servicios significará una desaceleración fuerte del sector construcción, que redundará en inestabilidad social. Esta cadena lógica es la esencia del estudio y la razón por la cual su lectura importa.

V
La propuesta.

Según los expertos, Panamá ha cometido un error dentro de su programa de sedes de empresas multinacionales. Empresas como Procter & Gamble y Dell pueden traer a extranjeros para trabajar en el país, pero sus cónyuges, probablemente igual de calificadas que ellos, no pueden laborar por no contar con los permisos necesarios. Santos dice que esto es un gasto. El cónyuge extranjero ya vive en Panamá, consume de sus productos y servicios, más no puede aportar a la economía. Por lo tanto, propone Santos, la visa especial de trabajo dentro de las empresas multinacionales debería contemplar a estos cónyuges que harían un aporte económico positivo.

VI
Las dudas.

El reporte ha sido recibido con curiosidad por parte de los panameños y se han organizado múltiples conferencias para diseminar los resultados del informe.

Pero muchos han cuestionado la validez completa del mismo. El economista Fernando Aramburú Porras dijo en el programa radial Sal y Pimienta que la cuestión no es tan sencilla como abrir el flujo de inmigrantes como sugieren los expertos. Depende mucho de la calidad laboral del extranjero que se desea traer. Aramburú opina que Panamá tiene mucho campo para continuar con su legislación de innovación como la Ley de Sedes Multinacionales, que otorga beneficios fiscales y migratorios a empresas de cierto capital, combinado con mejoras en la educación local antes de tener que abrir el flujo de inmigración de la forma tan radical como proponen los expertos de Harvard.

Además, Irene Gimenez, de Goethals Consulting, cuestionó la metodología top-down del análisis, explicando que los expertos dependen mucho en que sus recomendaciones sean aceptadas por las poblaciones de las provincias en desarrollo sin realmente haber consultado sus deseos e intereses. Gimenez también indicó que las cifras utilizadas para generar el reporte, en particular aquellas que dependen del Censo del 2010, han sido altamente cuestionadas y eso pudo haber afectado las conclusiones de los expertos.

Rescatamos la importancia de la mejora de la educación, que aporta a reducir la desigualdad social. Un problema en Panamá fue revelado por las pruebas TERCE, hechas en toda Centro América. Se reveló que en Panamá, el nivel educativo y el nivel económico están conectados, por lo cual, los hijos de familias ricas reciben mejor educación y mejores oportunidades que aquellos de familias pobres.

El reporte es un vistazo muy fascinante, si algo sesgado, de la economía panameña, y recomendamos su lectura aquí, ya que contiene muchos otros datos interesantes.

Posted by Alfonso Grimaldo